Texto del comunicado conjunto de los obispos de las jurisdicciones eclesiásticas con ámbito en el departamento del Caquetá en relación con el secuestro y posterior asesinato del gobernador del Caquetá, Sr, Luis Francisco Cuéllar Carvajal.
Los obispos Mons. Jorge Alberto Ossa Soto, de la Diócesis de Florencia y Mons. Francisco Javier Múnera Correa, del Vicariato Apostólico de San Vicente del Caguán - Puerto Leguízamo, en nombre de todos nuestros sacerdotes y de nuestros fieles rechazamos y lamentamos los actos violentos que culminaron con el asesinato del Señor Gobernador del Caquetá, Luís Francisco Cuéllar Carvajal y del patrullero Javier Simón García, hechos que son de amplio conocimiento de la opinión pública.
Al elevar nuestra oración por el eterno descanso de este servidor público que cumplía responsablemente y sin vanagloria sus tareas al frente de los destinos del departamento, nos unimos a las voces que claman por el cese definitivo de estos actos violentos que van en contravía del proyecto de Dios para los hombres, no contribuyen en nada a la solución de los problemas sociales existentes y sólo dejan luto en las familias y desesperanza en la sociedad.
En igual sentido, oramos por el patrullero Javier Simón García y tantos otros hombres que en cumplimiento de su deber han sido víctimas esta violencia injusta.
En sintonía con el Evangelio y el magisterio de la Iglesia, reafirmamos que la violencia no es ni será jamás un camino adecuado para resolver diferencias, mucho menos en el ámbito de la política. La violencia sólo genera injusticias mayores que las que pretende resolver, lesiona los derechos de las personas y afecta la calidad de vida de la población.
Hacemos un llamado a las autoridades a trabajar con denuedo para garantizar la seguridad e integridad de todos los ciudadanos, desde quienes están investidos de autoridad hasta el más humilde de ellos, sin menguar los esfuerzos por construir una cultura de respeto a la vida y a la dignidad humana, sean cuales sean sus condiciones sociales y preferencias políticas.
Igualmente, llamamos a los actores armados ilegales a que cesen los actos de muerte, abran sus oídos a la sociedad que clama por la paz y se dispongan al diálogo y la reconciliación con todos los colombianos.
Como personas de fe, invitamos a orar por todos los que nos ponen en esta situación de angustia y dedolor, para que Dios mueva sus corazones y se busque el camino de la justicia y de la paz por la vía del entendimiento y el diálogo.
Nos unimos al duelo de las familias Cuéllar Galindo y García Sánchez, a los funcionarios del gobierno departamental y a la sociedad en general, confiando en que la justicia divina juzgará a los responsables de este cruel acto, sin menoscabo de la justicia humana que debe asumir su parte.
Oramos al Todopoderoso para que cese el clima de violencia que nos agobia y que en esta Navidad, el Dios de la Paz, llegue a nuestros corazones y nos enrute por la vía de la reconciliación entre todos los colombianos.
Firmado,
Mons. Jorge Alberto Ossa Soto Mons. Francisco Javier Múnera Correa